Amadas mujeres y hermanas en el Señor,
He estado buscando una manera de comunicarme con todas ustedes. Pensé que podría hacer esto a través de un boletín informativo mensual en la “Esquina de Jill”. Por alguna razón, (¡probablemente yo!) esto no ha funcionado bien.
Carlos Camacho, nuestro “webservant”, ha preparado este nuevo blog para que yo pueda escribirles. Oren para que vayamos adelante en esta empresa y, ¡que sea una bendición!
En los años que Dios me ha permitido ministrar a las mujeres, he encontrado que muchas veces solo necesitamos hablar de las cosas y obtener una mejor perspectiva de lo que la vida nos está arrojando en ese momento.
Pablo nos exhorta en Tito 2:4 que las mujeres mayores debían “enseñar a las mujeres jóvenes” acerca de las cosas que les ocurren a diario. Estoy en esa estación de mi vida en la cual soy una “mujer mayor” y espero que a través de los años haya aprendido algunas cosas que pueda pasarle a otras mujeres más jóvenes.
Todas estamos creciendo hasta llegar a la “medida de la estatura de la plenitud de Cristo”—¡aún no estamos ahí! Podemos ayudarnos unas a otras a lo largo del camino para mantener nuestros ojos en El – el Autor y Consumador de nuestra fe.
Les amo a todas y quiero bendecirles de alguna manera. ¡Que el Señor nos guíe a todas!
Amor y oraciones,
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